Reformas del papa Francisco al CIC

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Católicos Orientales inmigrantes en Occidente; el Papa modifica el código canónico

Debido al aumento de los fieles de la ex Unión Soviética o del Medio Oriente, han surgido discrepancias normativas sobre cuestiones como los Bautismos y los Matrimonios. Se armoniza también la cuestión de la «irregularidad» de los candidatos al sacerdocio
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Una delegación de pastores ortodoxos en Roma


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15/09/2016
CIUDAD DEL VATICANO


Si hasta ahora una pareja de ortodoxos rusos que viven en una ciudad italiana, en ausencia de un ministro de su Iglesia, pedían que un sacerdote católico celebrara su matrimonio, la respuesta era dudosa, cuando no negativa; ahora, en cambio, el obispo local puede autorizar que uno de sus sacerdotes celebre el rito. Un sacerdote católico también puede bautizar sin dudar al hijo de esta misma pareja. Si no quedaba claro en cuál Iglesia inscribir al hijo de un hombre protestante y de una mujer católico-maronita, ahora está claro que el niño queda registrado en esta última Iglesia.

Son algunos ejemplos que ilustran las nuevas disposiciones que contiene la carta apostólica «De concordia inter Codices» en forma di Motu Proprio, publicada hoy, con la que Papa Francisco ha corregido algunas normas canónicas.

La medida, firmada el pasado 31 de mayo, colma algunas lagunas que había en el Código de derecho canonico de 1983, como explicó monseñor Juan Ignacio Artiaga, Secretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, con la llegada a Europa y a otras regiones occidentales, de un elevado número de migrantes de los países del ex-bloque soviético, después de la caída del Muro de Berlín, y del Medio Oriente, con el empeoramiento de la crisis política en la región. «A inicios de los años ochenta —explicó en un articulo que publicó también la Sala de Prensa de la Santa Sede— no se veía todavía la fuerte aceleración que el proceso migratorio habría sufrido en las décadas sucesivas, afectando a muchos países de tradición canónica latina». Tal proceso hizo que surgieran un poco por todas partes, en la actividad cotidiana pastoral, los problemas de la disparidad disciplinaria entre el Código de derecho canónico y el Código de los cánones de las Iglesias Orientales de 1990, «y la necesidad de que concordaran para dar seguridad y simplificar la actividad de los pastores».

Específicamente, las cuestiones que han surgido se relacionan con problemas concretos que los fieles católicos orientales encuentran en su vida de fe en los países de mayoría católico-latina. Se trata de temas como el matrimonio, el bautismo de los hijos, o la participación de los ministros latinos en las celebraciones de los sacramentos de fieles ortodoxos, tanto en el caso de bautismos como en el caso de matrimonios. La solución adoptada, en sustancia y que es fruto de un trabajo que se ha llevado a cabo a lo largo de varios años, fue la de copiar del Código de las Iglesias Orientales (que, puesto que es posterior al Código de derecho canónico, ya preveía una serie de disposiciones «ecuménicas») las medidas relacionadas con estos argumentos, armonizando los dos códigos y cancelando las prohibiciones o las incertidumbres sobre la administración de estos sacramentos. «De la lectura del “Motu Proprio” —concluye mons. Arrieta—, surge a la vista que la motivación de estas reformas responde a la voluntad de ayudar el cuidado pastoral de los fieles, sobre todo en los llamados “lugares de la diáspora” en donde viven, en ambientes de mayoría latina, miles de fieles orientales que han dejado sus tierras de origen».

El Papa dio su aprobación el pasado 31 de mayo a la publicación de una «respuesta auténtica» relacionada con otra cuestión, fruto de la discrepancia entre ambos códigos, es decir no católicos que, por ejemplo, después de la conversión al catolicismo, quieren entrar al sacerdocio, pero habiendo cometido, antes de la conversión, algunas irregularidades. Las «irregularidades para recibir el orden sacro», diaconal, sacerdotal o episcopal, previstas en el canon 1041, tocan, según explicó mons. Arrieta, «a quien hubiese cometido homicidio, o aborto, o hubiese mutilado gravemente a sí mismo o a otra persona, o hubiese intentado cometer suicidio».

En tal caso, con base en la formulación canónica anterior, todos los católicos o no católicos pueden poner en práctica tales conductas, pero con una «lectura solo formal del canon», «quien no fuere católico al momento de poner práctica tales conductas» «no habría incurrido en la irregularidad» canónica. Sin embargo, en sustancia «tanto los católicos como los no católicos deben igualmente respeto a la vida propia y ajena», por lo que el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos propuso al Papa cambiar el Código de derecho canónico (cambiando la norma del Código de los Cánones de las Iglesias Orientales) para prever que la «irregularidad» (y la relativa, eventual, sanatoria) valga también para los no católicos. Se trata, precisó monseñor Arrieta, de «pocos casos», aunque «ahora en sensible aumento» debido, principalmente, a ex-ortodoxos que se han convertido al catolicismo, en fuerza de la constitución apostólica Anglicanorum Coetibus de Benedicto XVI para los anglicanos que entren en plena comunión con la Iglesia católica. 

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