Papa Francisco: Los jóvenes son profetas con alas

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Papa Francisco: los jóvenes son profetas con alas, saben ver más adelante

Del nuevo libro de Bergoglio. Si queremos dialogar con ellos, debemos ser móviles: entonces irán más lento para escucharnos El Papa saluda a un grupo de jóvenes de las escuelas secundarias de toda Italia, que nació para promover la vida cristiana


Pubblicato il 19/03/2018
Ultima modifica il 19/03/2018 alle ore 13:44

Para entender a un joven hoy, debes entenderlo en movimiento, no puedes estar quieto y pretender encontrarte en su longitud de onda. Si queremos dialogar con un joven, debemos ser móviles, y entonces él irá más lento para escucharnos, será él quien lo decida. Y cuando vaya más lento comenzará otro movimiento: un movimiento en el cual el joven comienza a seguir el paso más lentamente para dejarse escuchar y los ancianos acelerarán para encontrar el punto de encuentro. Se esfuerzan ambos: los jóvenes yendo más lento y los viejos yendo más rápido. Esto podría marcar el progreso. 

 

Me gustaría citar a Aristóteles, que en su “Retórica” (II, 12, 2), dice: «Los jóvenes tienen mucho futuro y poco pasado; y no es, desde luego, propio del primer día recordar nada, sino esperarlo todo. Por lo mismo que acaba de decirse, son también fáciles de engañar (puesto que fácilmente se llenan de esperanzas), tienen el ánimo más valeroso (ya que son irascibles y optimistas, de modo que lo uno les hace no tener miedo y lo otro ser confiados, pues nadie teme cuando tiene ira y el esperar un bien es causa de confianza), son también vergonzosos». 

 

Un joven algo tiene del profeta, y se debe dar cuenta. Debe estar consciente de que tiene las alas de un profeta, la actitud de un profeta, la capacidad de profetizar, de decir pero también de hacer. Un profeta del presente tiene capacidad, sí, de condena, pero también de perspectiva. Los jóvenes tienen ambas cualidades. Saben condenar, aunque no expresen bien su condena muchas veces. Y tienen la capacidad de escrutar el futuro y ver más adelante. Pero los adultos a menudo son crueles y toda esta fuerza de los jóvenes la dejan sola. Los adultos a menudo arrancan a los jóvenes, extirpan sus raíces, y, en lugar de ayudarlos a ser profetas por el bien de la sociedad, los vuelven huérfanos y descartados. Los jóvenes de hoy están creyendo en una sociedad desarraigada […] 

 

Por ello, una de las primeras cosas en las que debemos pensar como padres, como familias, como pastores, son los escenarios donde arraigarnos, donde generar vínculos, donde hacer que crezca esa red vital que nos permita sentirnos en casa. Para una personas es una terrible enajenación sentir no tener raíces, significa no pertenecer a nadie […] 

 

Hoy, las redes sociales parecerían ofrecernos este espacio de conexión con los demás; la red hace que los jóvenes se sientan parte de un único grupo. Pero el problema que Internet implica es su misma virtualidad; la red deja a los jóvenes en el aire y, por ello, extremadamente volátiles. Me gusta recordar una frase del poeta argentino Francisco Luis Bernárdez: «Por lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene sepultado». Cuando vemos flores bellas en los árboles, no debemos olvidar que podemos gozar esta visión gracias a las raíces. 

 

Creo que una vía fuerte para salvarnos es el diálogo, el diálogo de los jóvenes con los ancianos: una interacción entre viejos y jóvenes, rebasando incluso, provisionalmente, a los adultos. Jóvenes y ancianos deben hablarse y deben hacerlo cada vez más a menudo: ¡esto es muy urgente! Y deben ser tanto los viejos como los jóvenes los que tomen la iniciativa. Hay un pasaje de la Biblia que dice: «Vuestros ancianos tendrán, vuestros jóvenes tendrán visiones». 

 

Pero esta sociedad descarta a los unos y a los otros, descarta a los jóvenes así como lo hace con los viejos. Sin embargo, las salvación de los viejos es dar a los jóvenes la memoria, esto convierte a los viejos en auténticos soñadores de futuro; mientras que la salvación de los jóvenes es tomar estas enseñanzas, estos sueños, y sacarlos adelante en la profecía […] Viejos soñadores y jóvenes profetas son la vía de la salvación para nuestra sociedad desarraigada: dos generaciones de descartados pueden salvar a todos. 

 

© 2018 Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano  

Publicado para Piemme  

por Mondadori Libri S.p.A. © 2018 Mondadori Libri S.p.A., Milán  

BY NC ND Algunos derechos reservados 

 

El texto que proponemos es un fragmento del nuevo libro del Papa Francisco “Dios es joven”, una conversación con Thomas Leoncini (Piemme, pp. 132, € 15; ebook € 9,99) que será publicado mañana en todo el mundo en vista de la Jornada Mundial de la Juventud del 25 de marzo.  

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