Papa Francisco: Ideologías, políticas y poderes económicos aplastan al ser humano

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El Papa: “Ideologías y políticas aplastan a la persona. Se necesita un desarrollo integral”

Audiencia al Congreso Internacional por los 50 años de la «Populorum Progressio»: «Solo la vía de la integración entre pueblos permite a la humanidad un futuro de paz y de esperanza»
AP

El Papa: “Ideologías y políticas aplastan a la persona. Se necesita un desarrollo integral”


Pubblicato il 04/04/2017
Ultima modifica il 04/04/2017 alle ore 14:24

«Integrar a los diferentes pueblos de la tierra». «Integrar la dimensión individual y comunitaria». «Integrar en el desarrollo todos los elementos que lo vuelven verdaderamente tal»: la economía, la finanza, el trabajo, la cultura, la vida familiar, la religión. Porque «solo la vía de la integración entre pueblos permite a la humanidad un futuro de paz y esperanza». A las personas que participaron en el Congreso Internacional por los 50 años de la «Populorum Progressio», organizado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Papa indicó la vía para hace concreta la «sintética y afortunada fórmula» acuñada por Pablo VI en su encíclica de «desarrollo integral», entendido como «desarrollo de cada hombre y de todo el hombre». 


Un desarrollo que ahora es muy necesario, en un mundo «en el que las visiones ideológicas y los poderes políticos que han aplastado a la persona, masificándola y privándola de aquella libertad sin la cual el hombre ya no se siente hombre». «En tal masificación están interesados también los poderes económicos que pretenden explotar la globalización, en lugar de favorecer un mayor compartir entre los hombres, simplemente para imponer un mercado global cuyas reglas son dictadas por ellos mismos y para obtener ganancias», denunció el Papa. 

 

Y, criticando una vez más el individualismo en el que parece arraigarse la sociedad moderna, añadió: «El yo y la comunidad no son concurrentes entre sí, sino que el yo puede madurar solo en presencia de relaciones interpersonales auténticas y las comunidades son generadoras cuando lo son todos y cada uno de sus partes». Esto «vale mucho más para la familia, que es la primera célula de la sociedad y en la que se aprende a vivir juntos». 

 

El Papa después se refirió a «un deber de solidaridad», que , subrayó, «nos obliga a buscar modalidades justas en el compartir, para no haya esa dramática desigualdad entre quienes tienen demasiado y los que no tienen nada, entre el que descarta y el que es descartado. Sólo el camino de la integración entre los pueblos consiente a la humanidad un futuro de paz y de esperanza». 

 

Se trata de ofrecer modelos «practicables» de integración social, en el sentido de que «todos tienen una contribución que dar al conjunto de la sociedad» o «una peculiaridad que puede servir para vivir juntos». «Nadie está excluido», recordó el Papa, y todos pueden «aportar algo para el bien de todos. Esto es al mismo tiempo un derecho y un deber». «Es el principio de subsidiaridad el que garantiza la necesidad de la contribución de todos, tanto como individuos como grupos, si queremos crear una convivencia humana abierta a todos». 

 

En este sentido hay que integrar «todos esos elementos» que hacen eficaz el desarrollo: economía, finanza, trabajo, cultura, vida familiar, religión». Cada uno, en su especificidad, es «un momento irrenunciable de este crecimiento». «Ninguno de ellos se puede absolutizar —agregó el Papa—, y ninguno de ellos puede ser excluido de una concepción de desarrollo humano integral, que tome en cuenta que la vida humana es como una orquesta que toca bien si los diferentes instrumentos están afinados y siguen una partitura compartida por todos». 

 

Con la «Visión cristiana del desarrollo» del Beato Pablo VI en su Encíclica «Populorum Progressio», reafirmó que «el desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico, debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre», el Papa recordó asimismo el servicio que la Iglesia desea ofrecer al mundo siguiendo al Señor En este sentido, precisamente, el concepto de persona, nacido y madurado en el cristianismo, ayuda a perseguir un desarrollo plenamente humano. Porque persona dice siempre relación, no individualismo, afirma la inclusión y no la exclusión, la dignidad única e inviolable y no la explotación, la libertad no la constricción. «La Iglesia —recordó Bergoglio— no se cansa de ofrecer esta sapiencia y su obra al mundo, con la conciencia de que el desarrollo integral es el camino del bien que la familia humana está llamada a recorrer». 

 

Antes de pronunciar su discurso, Papa Francisco agradeció al cardenal Peter Appiah Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, «por haber puesto en marcha, no sin esfuerzos» al trabajo del nuevo ente que engloba, desde el primero de enero de 2016, cuatro Pontificios Consejos: Justicia y Paz, Migrantes e Itinierantes, Agentes Sanitarios y Cor Unum. «Ha sido un recorrido, en paz, creatividad, consultas —dijo el Papa. Es cierto: un modelo de construcción eclesial. ¡Gracias, eminencia!».