Papa Francisco: debemos sentir vergüenza por nuestros pecados

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“El perdón no se roba en el confesionario”

El Papa en Santa Marta advirtió frente a la hipocresía de los que no se avergüenzan verdaderamente de los propios pecados. Los invitó a cobrar conciencia de la «maravilla de Dios: su Misericordia», que debe ser practicada con los demás

Papa Francisco dentro del confesionario


Pubblicato il 21/03/2017
Ultima modifica il 21/03/2017 alle ore 12:47
CIUDAD DEL VATICANO

Es un misterio, por lo que es difícil comprenderlo profundamente. Pero no es imposible ser perdonados y perdonar de verdad: lo importante es rezar, arrepentirse y sentir vergüenza. Vergüenza de verdad. No hay que buscar un “falso” perdón “robado” en el confesionario. Lo insistió Papa Francisco durante la misa matutina de hoy, 21 de marzo de 2017, en la capilla de la Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana. El Pontífice exhortó a la conciencia de la maravilla que el Señor lleva a cabo para todos los seres humanos: Su Misericordia, que es también una invitación a practicarla con los demás. 

 

La Radio Vaticana indicó que el Obispo de Roma reflexionó sobre la Palabra del día, con la que, afirmó, la Iglesia conduce por “este misterio”, es decir la inmensa “obra de misericordia de Dios”. Francisco ilustró los pasos que hay que dar para recibirla. 

 

El primero es la vergüenza ante los propios errores de mala fe, pero esta es una “gracia” y no la podemos «obtener solos», solo la puede recibir “el pueblo de Dios” triste y humillado por las propias culpas, como explica la Primera Lectura del Profeta Daniel. Por el contrario, el protagonista del Evangelio de hoy no logra comportarse de esta manera: es el siervo perdonado por el patrón a pesar de todas sus deudas, pero que a su vez no perdona a sus deudores. Este hombre «no ha comprendido el misterio del perdón», observó el Papa.

 

“Si yo pregunto: ‘¿Todos son pecadores?’. –‘¡Sí padre, todos’. ‘¿Qué hacen para conseguir el perdón de los pecados?’. ‘Nos confesamos’. ‘¿Y cómo van a confesarse?’. ‘Voy digo mis pecados, el cura me perdona, me dice que rece tres avemarías y ya está, vuelvo en paz’. ¡No has entendido nada! Solo has ido al confesionario a hacer una operación bancaria o un procedimientos burocrático. No has ido avergonzado por lo que has hecho. Has visto algunas manchas en tu conciencia y te has equivocado porque has creído que el confesionario es una lavandería para limpiar las manchas. Has sido incapaz de avergonzarte de tus pecados”. 

 

En el confesionario no robes un perdón fingido, sé consciente de la misericordia divina. Vergüenza, pero también conciencia del perdón. Del perdón recibido por Dios, “la maravilla que ha hecho en tu corazón”, destaca el Papa, donde poder “entrar en la conciencia”. De otra forma, explica Francisco, “sales, encuentras a un amigo o amiga y comienzas a hablar mal de otro, comenzando de nuevo a pecar. Solo puedo perdonar si me siento perdonado”. 

 

“Si no tienes conciencia de ser perdonado nunca podrás perdonar, nunca. Siempre estará esa actitud de pedir cuentas a los demás. El perdón es total. Solo cuando soy consciente de mi pecado y me avergüenzo, pido perdón a Dios y me siento perdonado por el Padre, así puedo perdonar. Si no, no puedo perdonar, soy incapaz. Por esto el perdón es un misterio”. 

 

El siervo, protagonista del Evangelio, destaca de nuevo el Papa, tiene la sensación de “haberse librado”, de “haber sido listo”, pero no ha entendido la generosidad del señor”. Y cuántas veces, afirmó Francisco, “saliendo del confesionario sentimos esto, sentimos que nos hemos librado. Esto no es recibir el perdón, “sino la hipocresía de robar un perdón, un perdón fingido”. 

 

“Pidamos hoy al Señor —concluyó Bergoglio—la gracia de entender este ‘setenta veces siete’. Pidamos la gracia de la vergüenza ante Dios. ¡Es una gran gracia! Avergonzarnos de nuestros propios pecados y así recibir el perdón y la gracia de la generosidad de darlo a los demás, porque si el Señor me ha perdonado tanto ¿Quién soy yo para no perdonar?”. 

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