No somos dueños de la vida, saber que moriremos nos hace bien, Papa Francisco

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El Papa: pensar en la muerte hace bien; el hombre no es dueño del tiempo

Francisco en Santa Marta: no a la «tentación del momento que se adueña de la vida». La existencia no es «una cadena de anillos» de instantes, así no tendría sentido 

El Papa Francisco


Pubblicato il 01/02/2018
Ultima modifica il 01/02/2018 alle ore 12:43
CIUDAD DEL VATICANO

Los seres humanos no son eternos, «ni efímeros». El pensamiento de la muerte salva de la ilusión de ser dueños del tiempo, que tiene un inicio y un final. Para todos. El Papa Francisco lo dijo durante la homilía de la misa matutina de hoy, jueves primero de febrero, en la capilla de la Casa Santa Marta. El Pontífice advirtió de los peligros de la «tentación del momento que se adueña de la vida», porque la existencia «no es una cadena de anillos» de instantes: así, resaltó, no tendría sentido. 

La muerte «es un hecho, una herencia y la muerte es una memoria», afirmó el Pontífice, según indicó Vatican News. 

  

El Santo Padre recordó que «no somos ni eternos, ni efímeros: somos hombres y mujeres en el tiempo, tiempo que comienza y tiempo que termina». 

  

Sin embargo, advirtió contra «la ‘tentación del momento’ que se adueña de la vida y te lleva a andar por ese laberinto de egoísmo del momento sin futuro, siempre de ida y vuelta, de ida y vuelta. Y el camino termina en la muerte, todos lo sabemos. Y por eso la Iglesia siempre ha tratado de hacer reflexionar sobre este fin nuestro: la muerte». 

  

El Papa animó a repetirse: «Yo no soy dueño del tiempo». Aseguró que «repetir esto ayuda, porque nos salva de la ilusión del momento, de tomar la vida como si fuera una cadena de anillos de momentos sin sentido. Estoy en camino y debo mirar hacia adelante, considerando que la muerte es una herencia». 

  

También animó a preguntarse: «Si hoy Dios me llamase, ¿qué herencia dejaré como testimonio de vida? Es una bella pregunta para hacerse. De ese modo nos preparamos, porque ninguno de nosotros se quedará aquí como una reliquia. No, todos iremos sobre ese camino». 

  

Además, explicó que «la muerte es una memoria, una memoria anticipada» que ayuda a reflexionar. «Cuando muera, ¿qué decisión me habría gustado tomar hoy, en mi modo de vivir de hoy? Es una memoria anticipada que ilumina el momento de hoy. Iluminar con el hecho de la muerte la decisión que debo tomar cada día», concluyó. 

  

Por ello, sentirse en camino hacia la muerte «nos hará bien». 

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