No se puede tolerar la homosexualidad de los clérigos, card. Müller

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Cardenal Müller: “No puede tolerarse en ningún caso la conducta homosexual en clérigos”

Por Carlos Esteban | 22 noviembre, 2018

El cardenal Gerhard Müller, ex prefecto para la Doctrina de la Fe, ha insistido en que se debata la infiltración homosexual en el clero y su relación en los actuales escándalos, en entrevista exclusiva concedida a LifeSiteNews.

“Que McCarrick, junto con su clan y una red homosexual, fuera capaz de sembrar el caos en la Iglesia de un modo mafioso está conectado con la indiferencia hacia la depravación moral de los actos homosexuales entre adultos”, ha asegurado el cardenal Gerhard Müller a LifeSiteNews. El comentario tajante del antiguo prefecto para la Doctrina de la Fe, defenestrado por Francisco, parece responder a las recientes declaraciones del cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, restando importancia a los sacerdotes que tenían amantes homosexuales en ‘relaciones consentidas’.

Müller deplora, asimismo, la falta de voluntad del Vaticano, que no mostró el menor interés en investigar en su día las informaciones ocasionales que llegaban a Roma sobre la escandalosa conducta del entonces arzobispo de Washington, hoy ‘descardenalizado’. Solo por esto, insiste Müller, la Santa Sede debe una disculpa pública a los fieles. 

Es, además, claramente necesario que se dé “una explicación pública sobre estos sucesos y las conexiones personales, así como la pregunta de cuánto de lo sucedido conocían las autoridades eclesiásticas implicadas en cada paso”, remacha Müller. “Una explicación así bien podría incluir el reconocimiento de que se valoró erróneamente a personas y situaciones”.

El error -el “desastroso error”- lo retrotrae en parte el cardenal a la reforma del Código Canónico de 1983, reinando San Juan Pablo II, en lo que se refiere a las ofensas de los sacerdotes contra el Sexto Mandamiento, donde deja de mencionarse la homosexualidad como una ofensa y rebaja las penas contra los sacerdotes que perpetran abusos.

Y pone, al fin, en el dedo en la llaga al explicar que buena parte de la crisis que vive la Iglesia se debe a que, aun hoy, ante todas las evidencias innegables, “no se desea ver las verdaderas causas, sino que se tapan con frases propagandísticas del ‘lobby’ homosexual”. Califica directamente de “atea” la ideología LGBT que se ha infiltrado dentro de la Iglesia y, con motivo de la polémica del Instrumentum laboris del pasado ‘sínodo de la juventud’, que la expresión LGBT no tienen cabida en los documentos de la Iglesia”.

Müller se atreve, incluso, a insinuar que el supuesto ‘lobby gay’ en las entrañas del propio Vaticano pudo tener algo que ver con su defenestración de manos de Francisco. Podría ser, especula, que les complaciera que “no me ocupara ya más desde la Congregación de la Doctrina de la Fe de tratar con delitos sexuales, especialmente contra varones adolescentes”. Lo cierto es que el Papa nunca llegó a darle explicación alguna de su fulminante cese, aunque Müller tiende a pensar que la razón principal estuvo en la firme defensa de la doctrina católica sobre el matrimonio que hizo el cardenal en relación con la exhortación postsinodal Amoris laetitia. “Amoris laetitia tiene que concordar absolutamente con la Revelación, y no tenemos que ser nosotros quienes estemos de acuerdo con Amoris laetitia, al menos no en una interpretación que contradice, de modo herético, la Palabra de Dios. Y sería un abuso de poder disciplinar a quienes insisten en una interpretación ortodoxa de esta encíclica y de todos los documentos magisteriales”.

En este sentido, el cardenal vuelve a recordar que la misión del Papa es la de custodio de la fe, que su primera obligación es la de preservar un depósito de verdades que no tiene autoridad de alterar con preferencias u opiniones personales. “No es en absoluto católico afirmar que el Papa como persona individual recibe directamente del Espíritu Santo la Revelación y que puede interpretarla según sus propios caprichos, que todos los demás debemos seguir, ciegos y mudos”.

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