No sacrificar nuestros valores al becerro de oro actual, la eficiencia; Papa Francisco

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EXIGE "CIVILIZAR EL MERCADO" PARA QUE ESTÉ AL SERVICIO DE LA PERSONA Y DEL MEDIO AMBIENTE

El Papa advierte del "aumento endémico y sistémico de las desigualdades y de la explotación del planeta"

"No podemos sacrificar nuestros valores en el altar de la eficiencia, el 'becerro de oro' de nuestro tiempo"

C.D./RV, 20 de octubre de 2017 a las 17:49
Francisco vuelve a insistir en que el mercado esté al servicio de la personaAgencias


Si prevalece como fin el beneficio, la democracia tiende a convertirse en una plutocracia en la que crecen las desigualdades y la explotación del planeta

(C.D./RV).- El Papa Francisco ha pedido este viernes una ética que sea "amistosa de la persona y su entorno" y desde la que se transforme "desde adentro" el modelo social existente. Una ética en la que nuestros "valores fundamentales" -"la democracia, la justicia, la libertad, la familia, la creación"- no acaben siendo sacrificados "en el altar de la eficiencia, el 'becerro de oro' de nuestro tiempo".

El pontífice hablaba así con participantes en un taller organizado en el Vaticano por la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales en colaboración con la Organización de Universidades Católicas de América Latina (ODUCAL). El encuentro del 19 al 21 de octubre versa sobre "Las relaciones cambiantes entre el mercado, el Estado y la sociedad civil".

Desigualdades y la explotación del planeta

En la línea de las discusiones que han tenido lugar en la cumbre, el Papa hizo hincapié en dos causas específicas que "alimentan la exclusión y periferias existenciales". La primera, "el aumento endémico y sistémico de las desigualdades y la explotación del planeta".

Además de ser ocasionadas por comportamientos individuales, observó el pontífice, la desigualdad y la explotación también son engendradas también por las reglas económicas que la sociedad adopta. La manera en la que sectores tales como el energético, el del trabajo, la banca, el bienestar, los impuestos y la educación sean diseñados depende de cómo los ingresos y las riquezas se compartan entre ellos que han contribuido a producirlos. Pero "si prevalece como fin el beneficio, la democracia tiende a convertirse en una plutocracia en la que crecen las desigualdades y la explotación del planeta", advirtió el Papa.

El trabajo

La otra causa de la exclusión que señaló el obispo de Roma es el trabajo indigno de la persona humana. Más allá de meramente garantizar al trabajador un salario justo, afirmó Francisco, todo el proceso de producción debe adaptarse "a las necesidades de la persona y a su estilo de vida", a la vez que respeta "a la creación, nuestra casa común". Esto implica la necesidad de ""deshacerse de las presiones de los 'lobbies' públicos y privados que defienden intereses sectoriales", ya que "la acción política debe ponerse al servicio de la persona humana, el bien común y el respeto por la naturaleza", destacó el Papa.

"Civilizar el mercado"

El mercado no solo debe ser eficientes a la hora de crear riqueza y asegurar un crecimiento sostenible, sino que también debe estar al servicio del desarrollo humano integral, defendió el pontífice.

"No podemos sacrificar en el altar de la eficiencia, el 'becerro de oro' de nuestro tiempo, valores fundamentales como la democracia, la justicia, la libertad, la familia, la creación", continuó Francisco, añadiendo que, en esencia, "debemos apuntar a 'civilizar el mercado' en la perspectiva de una ética amistosa de la persona y su entorno".

Recordando a los participantes en el taller de los principios de la subsidiariedad y de la solidaridad de la doctrina social de la Iglesia, el Papa concluyó afirmando que "el Estado no puede concebirse como el único y exclusivo titular del bien común al no permitir que los intermediarios de la sociedad civil expresen libremente su potencial completo", si bien puntualizó que "el desafío aquí es cómo aunar los derechos individuales con el bien común".

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