No hay límites para el encuentro con Cristo, Papa Francisco

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"ES TODAVÍA DEMASIADO FUERTE EN LA MENTALIDAD COMÚN EL RECHAZO A ESTA CONDICIÓN"

Francisco reivindica que "la Iglesia no puede estar sin voz en la defensa de las personas con discapacidad"

"Ningún límite físico o psíquico podrá jamás ser un impedimento para el encuentro con Cristo"

C.D./RV, 21 de octubre de 2017 a las 17:48
El Papa Francisco, con un niño discapacitadoAgencias 

Espero que cada vez más en las comunidades las personas con discapacidad puedan ser ellos mismos catequistas, incluso con su mismo testimonio, para transmitir la fe de modo más eficaz

(C.D./RV).- Fuerte reclamo del Papa a favor de la dignidad y la presencia en la Iglesia de las personas discapacitadas. "Aprendamos a superar el miedo que a veces se puede sentir en relación a las personas con discapacidad", ha alentado el pontífice a los participantes en un congreso en el Vaticano, "para que toda persona, con sus dones y sus límites pueda encontrar en su camino a Jesús y abandonarse a Él con fe".

En su discurso, el Santo Padre recordó la actualidad del tema tratado durante estos días en el congreso promovido por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, tema de gran importancia para la vida de la Iglesia en su trabajo de evangelización y formación cristiana: "La catequesis y las personas con discapacidad".

Reconocer la dignidad de las personas discapacitadas

Refiriéndose a este tema, el Obispo de Roma enfatizó que en el curso de los últimos decenios, se ha realizado un gran desarrollo en relación a la discapacidad.

"El incremento de la conciencia de la dignidad de toda persona, sobre todo de aquellas más débiles", precisó el Pontífice, "ha llevado a asumir posiciones valerosas para la inclusión de cuantos viven con diversas formas de discapacidad, para que ninguno se sienta extranjero en su propia casa". Una visión muchas veces narcisista y utilitarista lleva, lamentablemente, afirmó el Papa, a muchos a considerar como marginados a las personas con discapacidad, sin coger en ella la multiforme riqueza humana y espiritual.

"Es todavía demasiado fuerte en la mentalidad común una actitud de rechazo a esta condición",  puntualizó el Papa, "como si esta impidiera ser feliz y realizarse a sí mismo. Lo prueba la tendencia eugénica a suprimir a los neonatos que presentan alguna forma de imperfección. En realidad, todos conocemos a tantas personas que, con su fragilidad, incluso graves, han encontrado, a pesar de la dificultad, el camino de una vida buena y rica de significado".

Nuestra respuesta es el amor

Ante este desafío de la mentalidad común de nuestra sociedad, el Papa Francisco señala que la respuesta es el amor. No ese amor falso, piadoso, sino el amor verdadero, concreto y respetuoso.

"En la medida con la cual se es acogido y amado, incluso en la comunidad y acompañado a mirar al futuro con confianza, se desarrolla el verdadero recorrido de la vida y se tiene la experiencia de la felicidad duradera. Esto vale para todos, pero las personas más frágiles son la prueba. La fe es una gran compañera de la vida cuando nos permite tocar con la mano la presencia de un Padre que no deja jamás solas a sus criaturas, en ninguna condición de su vida. La Iglesia no puede estar 'sin voz' o 'desentonada' en la defensa y promoción de las personas con discapacidad".

La catequesis debe descubrir los dones de toda persona

Por ello, afirma el Papa Francisco, "la catequesis... está llamada a descubrir y experimentar formas coherentes para que toda persona, con sus dones, sus límites y sus discapacidades, incluso graves, pueda encontrar en su camino a Jesús y abandonarse a Él con fe".

"Ningún límite físico o psíquico podrá jamás ser un impedimento para este encuentro", subrayó el Pontífice, "para que el rostro de Cristo resplandezca en el interior de toda persona. Además estemos atentos, especialmente nosotros ministros de la gracia de Cristo, a no caer en el error neo-pelagiano de no reconocer la exigencia de la fuerza de la gracia que viene de los Sacramentos de iniciación cristiana. Aprendamos a superar las dificultades y el miedo que a veces se puede sentir en relación a las personas con discapacidad. Aprendamos a buscar y también a 'inventar' con inteligencia instrumentos adecuados para que a nadie le falte la ayuda de la gracia".

Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco alentó a los participantes a formar, antes que nada con el ejemplo, catequistas capaces de acompañar a estas personas para que crezcan en la fe y den su aporte genuino y original a la vida de la Iglesia. "Por último, espero que cada vez más en las comunidades las personas con discapacidad puedan ser ellos mismos catequistas, incluso con su mismo testimonio, para transmitir la fe de modo más eficaz", finalizó diciendo el Santo Padre.

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