La trata, su modo de operar

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ASÍ FUNCIONA LA TRATA. La desarticulación de una banda en la frontera de Estados Unidos y México muestra el modus operandi característico de los traficantes de personas

Un altar a las víctimas de la trata en Tlaxcala, Mexico. Foto F. Camacho
Un altar a las víctimas de la trata en Tlaxcala, Mexico. Foto F. Camacho

Una banda que traficaba personas entre México y Estados Unidos fue desarticulada y los siete hombres que formaban parte de la misma qudaron arrestados. La noticia se difundió hace tres días en las páginas de crónica negra de diversos diarios mexicanos. Figuran los nombres de los arrestados – dos en Estados Unidos, cuatro en México y uno prófugo – de entre 24 y 41 años y se explica también los cargos que enfrentan, 21 en total, por conspirar para cometer tráfico sexual y tráfico sexual de menor mediante la fuerza, fraude y coerción, lo que puede implicar para ellos la pena de cadena perpetua. Pero lo más ilustrativo del caso en cuestión, que no será el último aunque muchas otras redes seguirán operando impunemente, es el modus operandi de la banda de traficantes, que sí es típico y se repite cientos de veces en otras bandas de traficantes latinoamericanas. Esta manera de operar es implacablemente reiterativa.

En primer lugar, los acusados tenían una estrecha relación entre ellos, incluso familiar, vale decir que se conocían desde mucho antes de empezar su lucrativa actividad de tráfico de personas. En segundo lugar, recurrieron, según los casos, a la seducción “por enamoramiento” de las jóvenes víctimas, a la intimidación explícita con amenazas o bien a la promesa de un rápido resultado económico. En el caso del enamoramiento, el proceso era más o menos lento, dependiendo de la joven, pero siempre pasaba por el alejamiento progresivo de la familia hasta lograr que la víctima la abandonara. El resultado final, por enamoramiento, atracción económica o secuestro, era siempre la prostitución. Previamente la mujer había sido violada y la mantenían en estado de aislamiento, controlando sus comunicaciones y sometiéndolas psicológicamente.

En este caso en cuestión, registrado en Ciudad de México, el informe de la policía especifica que la banda operaba en un barrio determinado y obligaban a las víctimas a atender entre 20 y 40 clientes por día. Después de un tiempo de explotación sexual en México, que también era variable, los criminales estipulaban con otros miembros de la organización para “exportar” a la joven a Estados Unidos, donde la mantenían en uno o varios departamentos de la ciudad de Nueva York.

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