La Misa es penetrar en el calvario de Jesús, hoy; Papa Francisco

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"JESÚS, HACIÉNDOSE PAN PARTIDO POR NOSOTROS, RENUEVA NUESTRO CORAZÓN"

Francisco: "La Misa es penetrar en el Calvario, no es ningún espectáculo"

"Participar en la Eucaristía supone participar de la victoria del Resucitado, ser iluminados por su luz"

Jesús Bastante, 22 de noviembre de 2017 a las 10:34
El Papa Francisco destacó la importancia de la EucaristíaAgencias

Imaginadlo: si supiéramos que ese hombre era Jesús, ¿le haríamos fotografías, haríamos espectáculo? No, ¡es Jesús!. Seguramente estaríamos en silencio, llorando, y también en la alegría de ser salvados

(Jesús Bastante).- El Papa Francisco continuó su reflexión sobre la Eucaristía en la Audiencia General de este miércoles, donde quiso dejar claro que la misa "no es un recuerdo" de lo acontecido, sino "hacer presente aquello que se produjo hace 21 siglos". Para el Papa, es importante estar convencidos de que "ir a misa es introducirse en el Calvario de Cristo: no es un espectáculo".

Al igual que Israel recordaba en la Pascua su éxodo, "Jesucristo, con su pasión, muerte y resurrección, ha dado cumplimiento a la Pascua". Y eso es la Eucaristía, "el memorial de su pascua, de su éxodo, de la promesa cumplida por nosotros, para darnos una salida a la esclavitud e introducirnos en la vida eterna", señaló el Papa.

La Eucaristía, añadió, nos lleva "al centro de la acción de Dios". "Jesús, haciéndose pan partido por nosotros, nos ofrece toda su misericordia, como hizo en la cruz, para renovar nuestro corazón, nuestra existencia y el modo de relacionarnos con él y con los hermanos", afirmó Bergoglio, para quien Jesús resucitado, en el altar, "es un rayo de sol".

Y "participar en la misa, significa participar de la victoria del Resucitado, ser iluminados por su luz, resguardados por su calor". "A través de la celebración eucarística, el Espíritu Santo nos hace partícipes de la misma vida de Dios, que transforma nuestro ser mortal y nos llena de su eternidad".

"El Señor trasciende con nosotros en la Pascua. En la misa se hace Pascua. Nosotros, en la misa estamos con Jesús, muerto y resucitado, luz que trasciende, que nos conduce hace adelante, a la vida eterna", proclamó Francisco, quien recordó que "Cristo vive en nosotros, y nosotros vivimos en Él". Y, como recalcaba Pablo, "somos crucificados con Cristo, y Cristo vive en mí".

"La participación en este sacramento nos libera de la muerte y del miedo a morir, y no sólo de la muerte física, sino también de la espiritual, del mal, el pecado, y las víctimas de nuestro pecado", subrayó el Papa, quien admitió que "nuestra vida está marcada por la debilidad". "Cristo, en cambio, es la plenitud de la vida, ha afrontado la muerte. Resucitando, destruye la muerte y renueva la vida".

Por ello, continuó, "para el cristiano es vital participar en la Eucaristía, especialmente el domingo, que nos permite unirnos a Cristo, tomando parte de su victoria sobre la muerte, y gozar de los bienes de la Resurrección".

"En la Eucaristía Él nos comunica su amor pascual, victorioso, y si lo recibimos con fe... podremos amar como él nos ha amado a nosotros, dando la vida", añadió Francisco, quien puso el ejemplo de los mártires que "han dado la vida por la certeza de la victoria de Cristo sobre la muerte. Sólo si experimentamos esto seremos verdaderamente libres para darnos sin miedo".

"Esto es la Misa: entrar en esta pasión, muerte, resurrección y ascensión de Jesús. Y cuando entramos en la misa, es como si camináramos al Calvario. Imaginadlo: si supiéramos que ese hombre era Jesús, ¿le haríamos fotografías, haríamos espectáculo? No, ¡es Jesús!. Seguramente estaríamos en silencio, llorando, y también en la alegría de ser salvados. Cuando hoy entramos en la Iglesia para celebrar la Misa, pensemos esto: penetro en el Calvario, donde Jesús dio su vida por mí. Y eso acaba con el espectáculo, los comentarios.... La Misa es bella, es el triunfo de Jesús", concluyó el Pontífice.

Resumen de la catequesis en español

Queridos hermanos y hermanas:

Continuando con la catequesis sobre la Santa Misa, podemos decir que es el memorial del Misterio Pascual de Cristo, que él llevó a cumplimiento con su pasión, muerte, resurrección y ascensión al cielo, y que nos hace partícipes de su victoria sobre el pecado y la muerte. Así, la Eucaristía hace presente el sacrificio que Cristo ofreció, una vez para siempre, en la cruz y que permanece perenemente actual, realizando la obra de nuestra redención.

En la Misa, el Señor Jesús, haciéndose «pan partido» por amor a nosotros, se nos da y nos comunica toda su misericordia y su amor, renovando nuestro corazón, nuestra vida y nuestras relaciones con él y con los hermanos. A través de la celebración eucarística, la acción del Espíritu Santo nos hace partícipes de la misma vida de Dios, que transforma todo nuestro ser mortal y nos llena de su eternidad.

Con la Eucaristía Jesús nos libra de la muerte física y del miedo a morir, como también de la muerte espiritual, que es el mal y el pecado. La participación en este sacramento, que nos llena de la plenitud de su vida, nos hace decir con san Pablo: «vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí» (Ga 2,20). Por ello, para el cristiano es vital participar en la Eucaristía, especialmente el domingo, puesto que nos permite unirnos a Cristo, tomando parte de su victoria sobre la muerte y gozar de los bienes de la resurrección.

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Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España y Latinoamérica. El Señor Jesús nos quiere comunicar en la Eucaristía su amor pascual para que podamos amar a Dios y a nuestro prójimo como él nos ha amado, entregando su propia vida. Que la Virgen Santa interceda ante su Hijo por todos nosotros, y nos alcance la gracia de ser hombres y mujeres que encuentren en el sacrificio eucarístico el centro de la propia existencia y la fuerza para vivir en el amor.

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