La memoria, sí hay que entrenarla para mejorarla

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Entrene la memoria, recuerde lo imposible

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Recordar los cumpleaños de sus seres queridos, los nombres de todos sus compañeros de trabajo o su número de teléfono... Con ejercicio, su cerebro no pecará de 'mala memoria'

«Cierra los ojos e imagínate ante la puerta de entrada de tu casa o de tu apartamento. Pon la mano en el picaporte. ¿Qué sientes al contacto? ¿Tu mano lo aferra firmemente o lo mantiene entre los dedos? Baja la vista. ¿Qué ves? (...) Pasea por tu casa. Aprecia la cantidad de detalles que tu memoria ha acumulado sin que ni siquiera te hayas dado cuenta». Este ejercicio es uno de los múltiples que propone Sébastien Martinez en su libroUna memoria infalible(Zenith), una obra con la que busca que el lector «brille en sociedad sin utilizar un smartphone». Ingeniero de minas y campeón de Memoria de Francia, Martinez traslada a sus lectores las técnicas con las que enseña a empresas y estudiantes. «Memorizar es crear lazos nuevos y nadie nace memorista; es fruto de un entrenamiento. No hay secretos, ni genios. O mejor, todos somos genios en potencia», sostiene.

El libro explica diversos métodos memorísticos al tiempo que va subiendo el nivel de dificultad de los problemas con los que reta al lector, como, por ejemplo, recitar de memoria los primeros 100 decimales del número Pi. La cifra puede resultar excesiva al neófito, pero es una prueba habitual en los campeonatos de memoria rápida. Precisamente, el pasado 14 de marzo, día Internacional de Pi, el profesor José María Bea batió el récord de España de decimales memorizados de Pi . «El récord estaba en 1002 y yo hice 1010 decimales», explica Bea. Pero curiosamente, al acabar, prácticamente nadie le preguntó cómo lo había conseguido. «Lo daban por hecho, como si fuera una capacidad innata mía y no algo fruto de mucho entrenamiento».

Para luchar contra esa mala fama de la memoria que existe en nuestro país, donde hay quien llega a presumir de olvidarse siempre de las caras o de los nombres de la gente, Bea fundó en 2014, junto a su amigo Miguel Ángel Vergara, la Escuela de la Memoria, que ahora dirige. «Ahora está mal visto memorizar en los estudios, pero es imprescindible. Cuando te preguntan las capitales del mundo, o cuando aprendes un idioma, necesitas memorizar. Generalmente se cae en la repetición, pero eso no es ni divertido ni seguro. Existen diversas técnicas de memorizar y de estudiar. Cuando las juntamos todos podemos convertirnos en súper estudiantes mientras nos divertimos», asegura.

«Los humanos tenemos la capacidad de potenciar nuestro recuerdo si lo asociamos o vinculamos a otro, que denominamos clave», reflexiona el Dr. Guillermo García Ribas, neurólogo de la Unidad de Deterioro Congnitivo del Hospital Universitario Ramón y Cajal, sobre las técnicas para no olvidar. «Si me obligo a memorizar, por ejemplo, una lista de palabras no soy capaz de recordar al cabo de sólo un minuto más del 10%. Sin embargo, si he asociado una clave que puede ser semántica, fonológica o elaborada, nuestra capacidad de recuerdo es superior al 80%», aclara. Esta capacidad de crear vínculos entre un recuerdo y una clave se genera en una estructura cerebral que se denomina hipocampo. «Esta región del cerebro es una de las primeras que se ve afectada en la enfermedad de Alzheimer», explica el doctor. Pero aunque uno haya trabajado esta capacidad innata, «si empieza una enfermedad de Alzheimer no se podrá beneficiar de la misma».

Reserva cognitiva

Del mismo modo, García Ribas señala que «el cerebro no es sólo memoria». «Una persona que tenga una capacidad de recuerdo no tiene por qué ser más feliz o más capaz. Un ejemplo es el relato de Funes el memorioso de Borges en la que Funes recuerda todo sin depurar y hace que carezca de la capacidad del pensamiento. Memorizar no es pensar», dice. No obstante, una gimnasia mental encaminada a mejorar nuestras capacidades de pensamiento hace crecer nuestra reserva cognitiva. «Y ese incremento podría reducir el impacto de los procesos neurodegenerativos»