La filosofía del maquillaje: alaba la juventud, descarta a los jóvenes

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El Papa abre cumbre de jóvenes: “Hablen con la cara dura”

Diálogo franco y espontáneo de Francisco con los 300 delegados del pre-sínodo: “Vivimos una cultura que idolatra la juventud, pero margina a los jóvenes”, “los que no encuentran trabajo se suicidan o se enrolan en el ISIS”


ANSA

El Papa con los representantes de los jóvenes 

Ultima modifica il 19/03/2018 alle ore 14:36
CIUDAD DEL VATICANO 

“Hablen con coraje… con la cara dura. Y la vergüenza, déjenla de la puerta para afuera”. Francisco y 300 jóvenes, en un diálogo franco. El Papa abrió así el pre-sínodo, un encuentro preparatorio a la asamblea de obispos convocada para octubre próximo. Denunció el abandono y la incomprensión que suele vivir el mundo juvenil. Lamentó los niveles enormes de desocupación en menores de 30 años e instó a los delegados a expresarse sin complejos, sin miedo a equivocarse, porque “cada uno tiene derecho a ser escuchado”. 

  

“Quiero decirles una cosa: ¡La juventud no existe! Existen los jóvenes, historias, rostros, miradas, ilusiones. Existen los jóvenes. Hablar de la juventud es fácil, se hacen las abstracciones porcentuales… No, tu cara, tu corazón, ¿qué nos dice? Escuchar a los jóvenes”, reflexionó. El pontífice dedicó esta mañana a un encuentro libre con muchachos y muchachas, reunidos en el auditorio del Colegio “María Mater Ecclesiae” de Roma.  

  

Francisco llegó temprano y fue recibido con entusiasmo. Tras el discurso introductorio del secretario general del Sínodo de los Obispos, el cardenal Lorenzo Baldisseri, dio su mensaje. Pero antes tuvo un peculiar gesto. Sabiendo que no todos los asistentes son cristianos, o incluso creyentes, les pidió pensar en Dios “según su propia fe, su propia duda o aquello que tiene en el alma”. Y apuntó: “(Cada uno) piense en la propia conciencia y pida la bendición y la bondad sobre todos nosotros. Amén”. 

  

Durante su saludo, el líder católico pidió a los jóvenes hablar “con coraje” y si alguno se ofende pedir perdón, pero seguir adelante. Insistió varias veces en esto, como si su preocupación más importante fuese lograr un ambiente de libertad total durante las sesiones del pre-sínodo, que se extenderán hasta el próximo 24 de marzo e incluirán también debates en línea mediante seis grupos lingüísticos de Facebook, a los cuales se inscribieron 14 mil 100 personas.  

  

“A veces, evidentemente, los jóvenes no son el premio Nobel a la prudencia. No, a veces hablan como una cachetada. La vida es así, pero se necesita escucharlos”, ponderó. Aseguró que la aportación de ellos es indispensable para el resultado del Sínodo de octubre, que lleva por tema: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Porque, en muchos momentos de la historia, Dios ha hecho ir adelante la historia gracias a los jóvenes, que hablan con la verdad y no tienen vergüenza.  

  

“Ustedes tienen la fuerza de hacer las cosas, de reír, de llorar: nosotros, adultos, hemos olvidado la capacidad de llorar… estamos acostumbrados, el mundo es así, que se arreglen…”, exclamó más adelante, reconociendo que a menudo se habla de la juventud sin tomar en cuenta a los jóvenes.  

  

Para algunos –siguió el Papa-, sería más fácil tenerlos lejos para no ser interpelado por ellos, pero advirtió que no bastante “intercambiarse mensajitos o compartir fotos simpáticas” porque los jóvenes deben ser tomados en serio. “Me parece que estamos circundados de una cultura que por una parte idolatra a la juventud buscando no hacerla pasar nunca, y por otra excluye a los jóvenes del ser protagonistas. Es la filosofía del maquillaje”, constató. 

  

  

Lamentó sean marginados de la vida pública ordinaria y terminen mendigando ocupaciones que no les garantizan un mañana, porque un joven que no encuentra trabajo se enferma de depresión, cae en las dependencias, se suicida o se hace el rebelde, que es un modo de suicidarse, o toma un avión y se enrola en el ISIS o en uno de estos movimientos guerrilleros. “Al menos tiene un sentido de vida y tendrá un sueldo mensual. ¡Esto es un pecado social! La sociedad es responsable de esto”, dijo.  

  

El Papa pidió a la Iglesia no cerrar la puerta y escuchar, porque los jóvenes de hoy piden cercanía: a los católicos, a los cristianos, a los creyentes y no creyentes. A todos.  

  

También hizo varias recomendaciones. Llamó a no tener miedo en osar nuevos senderos, aunque eso incluya riesgos, porque quienes no se arriesgan, no maduran. Algo que también les pasa a las instituciones, precisó. Los invitó a arriesgarse, acompañados por la prudencia y el consejo, pero seguir siempre adelante. Preguntó qué le pasa a un joven que no arriesga, y él mismo respondió: “¡Envejece! ¡Se jubila a los 20 años! También la Iglesia envejece. Lo digo con dolor”.  

  

“¿Cuántas veces encuentro comunidades cristianas, también de jóvenes, pero viejas? Se envejecieron porque tenían miedo. ¿Miedo de qué? De salir, de salir hacia las periferias existenciales de la vida, de ir ahí donde se juega el futuro”, afirmó. 

  

Según Francisco, una cosa es la prudencia, que es una virtud, y otra cosa es el miedo; por eso –añadió- la Iglesia necesita de ellos para presentar un rostro joven pero no maquillado, no rejuvenecido artificialmente, sino renovado desde adentro.  

  

“Ustedes nos provocan a salir de la lógica del ‘pero, siempre se hizo así…’. Esa lógica, por favor, es un veneno. Un veneno dulce, porque te tranquiliza el alma y te deja como anestesiado y no te deja caminar”, apostilló.  

  

Y estableció: “Para sintonizarnos en la misma onda de las jóvenes generaciones es de gran ayuda un diálogo intenso. Los invito, entonces, en esta semana, a expresarse con franqueza y en toda libertad, lo digo y lo repito. Con la cara dura. Son protagonistas importantes y deben hablar abiertamente, les aseguro que su contribución será tomada en serio”. 

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