En la Iglesia la pedofilia está ligada a la homosexualidad

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Pedofilia en la Iglesia está vinculada a la homosexualidad, dice ex rector de seminario


(ACI).- El P. Carlos Rosell, teólogo y ex rector del Seminario Santo Toribio de Mogrovejo de la Arquidiócesis de Lima (Perú), aseguró que “todos los casos que ha habido de pedofilia” en la Iglesia se deben “a comportamientos homosexuales”.

En declaraciones a radio Exitosa, el sacerdote peruano y doctor en teología, actualmente rector de la Universidad Católica San José, indicó que “todos los casos que ha habido de pedofilia, que es un pecado gravísimo, quiero remarcar lo de gravísimo, y que ensucia el rostro de la Iglesia, se debe a comportamientos homosexuales”.

El P. Rosell recordó que durante cinco años fue rector del Seminario Santo Toribio de Mogrovejo, “y te digo una cosa con claridad: está prohibido que una persona con tendencias homosexuales sea ordenado sacerdote”.

“No es discriminación, hay que distinguir entre la persona homosexual y las relaciones homosexuales”, precisó.

“A la persona se le merece respeto y la Iglesia lo señala con claridad en su doctrina. La persona homosexual es persona, es imagen y semejanzas de Dios, ha costado la sangre de Cristo, hay que respetar a la persona”, recordó.

Sin embargo, añadió, “las relaciones homosexuales son desordenadas, son antinaturales, son inmorales, y por decir eso uno no es homofóbico”.

“Cuando uno dice eso, inmediatamente te lanzan la etiqueta de medieval, fanático, retrogrado. No, hay que decirlo con claridad: las relaciones homosexuales son desordenadas”, insistió.

El presbítero subrayó que “no se puede permitir que una persona que tiene orientación homosexual se ordene sacerdote, por eso la importancia de cuidar la formación”.




En diciembre de 2016, la Congregación para el Clero de la Santa Sede publicó el documento “El Don de la vocación presbiteral. Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis”, que determina, entre otros temas, que “la Iglesia, respetando profundamente a las personas en cuestión, no puede admitir al Seminario y a las Órdenes Sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la así llamada cultura gay”.

En 2010, el entonces Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone, aseguró que “muchos psicólogos y muchos psiquiatras han demostrado que no hay relación entre celibato y pedofilia, pero muchos otros han demostrado que sí hay relación entre homosexualidad y pedofilia. Existen muchos documentos de psicólogos en ese sentido”.

Lo que dice el Catecismo sobre la homosexualidad

La enseñanza católica respecto de la homosexualidad está resumida en tres artículos del Catecismo de la Iglesia Católica: 2357, 2358 y 2359.

En estos artículos la Iglesia enseña que los homosexuales “deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta”.

La homosexualidad como tendencia es “objetivamente desordenada” y “constituye para la mayoría de ellos (los homosexuales) una auténtica prueba”. Apoyado en la Sagrada Escritura, la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados”, “no proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual” y por tanto “no pueden recibir aprobación en ningún caso”.

“Las personas homosexuales están llamadas a la castidad” y “mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana”.

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Comentario/. Guido Bass.

Esta es una desgarradora verdad que se tapa o que se censura desde la cúpula y el clero de base, se niega o se mira para otro lado con toda complicidad.

¡Ay! de aquel que lo diga, lo condenan al ostracismo y denigración, es mal visto y segregado, mientras los abominables rosaditos chupamedias, de todas las tallas, eso sí con una tremenda lengua aduladora, siguen trepando y reptando hasta más no poder, no conocen techo.

Es mejor ser repudiado por decir frontalmente la verdad y seguir adelante, es mejor alabar a Dios, aún con nuestras miserias, que chupar, cepillar y dorar empalagosamente al jerarca de turno, aunque ello no rinda réditos, ni se esté en la lista de los "mimados" que se palanquean las mejores parroquias, los más altos oficios eclesiásticos sin méritos ni formación ni competencia.

¡Bendito sea Dios!, pues nuestra vocación es un don inmerecido de nuestro bendito Dios y no se la debemos a ningún ser humano por muy mitrado y "poderoso" que sea.

Si en casita, en el delicioso hogar materno-paternal, ya desde párvulo, no se aprendió el valor de la dignidad, del amor y auto valoración, de la verdad a pesar de sus consecuencias; de ser primero hombre y no mero mequetrefe o una mezcla de rosado avinagrado, jamás se aprenderá, ¡jamás!... por eso los cuadros tan miserables que vemos y constatamos: lamedores de lamedores a la cola de los reptantes que han aprendido que ese es el "camino para estar arriba" y desde allí mirar sobre el hombro a los demás.

Y esto da como resultado: a más altura más inequidad e iniquidad y vergonzosa e insoportable injusticia y descaro, la realidad está allí, evidente, no hace falta ser un brujo para auscultarla.

¡Que hermoso que es seguirte Señor, sólo a tí, mi buen Dios!

¡Alabado sea Jesucristo!