Card. Nichols: La voz de las víctimas es la voz de Cristo, que grita desde un desierto

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El cardenal Nichols: la Iglesia debe escuchar la “rabia” de las víctimas de abusos

Durante la reunión de los obispos europeos en Poznań, el arzobispo de Westminster reconoció el fracaso de los líderes eclesiales al no haber protegido a los más débiles «de los lobos entre nosotros»


l cardenal Nichols

Pubblicato il 18/09/2018
Ultima modifica il 18/09/2018 alle ore 16:59
ROMA

    

El arzobispo de Westminster, el cardenal Vincent Nichols, invitó a los obispos a escuchar la voz de quienes han sobrevivido a los abusos como si fuera «Cristo que nos suplica desde el desierto». El purpurado, durante la homilía de la misa por la fiesta de la Virgen de los Dolores, celebrada con los que participaron en la asamblea de los obispos europeos, que se lleva a cabo en estos días en Poznań, Polonia, comentó la reciente visita del Papa Francisco a Irlanda y subrayó que las «voces negativas» que antecedieron el viaje fueron sustituidas por «exclamaciones de alegría y acogida por el Papa», después de haber llegado a Dublín. «Ha sido extraordinario, como nunca había sucedido en ningún otro viaje que yo recuerde», afirmó. 

  

Después el cardenal habló sobre los medios de comunicación, que «siguen concentrándose en los errores del pasado y criticando a la Iglesia, principalmente a nosotros los obispos. Las noticias que llegaron de Pennsylvania añadieron consternación y polémicas, así como la evolución del caso del cardenal McCarrick». 

  

El cardenal Nochols subrayó que las voces de quienes afirman que la Iglesia no fue capaz de proteger a los más débiles «de los lobos que están en medio de nosotros» no puede seguir siendo ignorada. «Me equivoqué al esperar que la alegría y la acogida habría superado a las voces de rabia y condena. Ambas voces deben ser escuchadas», afirmó el pastor de Westminster en su homilía. 

  

«Ambas voces deben tener un eco en nuestros corazones. Ambas son las voces de Jesús, que llora sobre su Iglesia y sobre el mundo de hoy. De manera ejemplar, el Papa Francisco ha reunido ambas voces. En su persona, las ha mantenido juntas, ha asistido a cada uno, ha respondido a cada uno, permaneciendo fiel a todos. El suyo fue un testimonio extraordinario de profunda paz de su alma, que seguramente reposa profundamente en el Señor». 

  

Los católicos irlandeses, prosoguió Nochols, ofrecieron al Papa Bergoglio una «maravillosa acogida» y la voz de los simples fieles es «un gran testimonio» para el mundo y para los pastores de la Iglesia. Pero, insistió, «debe ser escuchada también la segunda voz. Es la voz del sufrimiento, de la rabia, de la condena. Es la voz de los que han sufrido abusos y maltratos dentro de la comunidad eclesial, la voz de aquellos a quienes nosotros los pastores hemos desilusionado porque no hemos logrado protegerlos de los lobos que están en medio de nosotros». 

  

El cardenal advirtió: «Si nos alejamos de esta voz, quiere decir que nos negamos a escuchar con el corazón abierto, porque estamos cerrando nuestros corazones al Señor mismo. Cuando esa voz es escuchada de verdad en la familia de la Iglesia, también nosotros comenzamos a reconocer el sufrimiento, tratando de compartir un poco el peso y comenzando a cargar el peso de nuestra vergüenza y de nuestro dolor». 

  

Escuchar a las víctimas, según el arzobispo, puede ayudar a aclarar cuáles pasos debería comenzar a dar la Iglesia en el futuro para ocuparse de la crisis de los abusos. Entonces, «volvamos a abrir nuestros corazones no solo a la voz alegre de los fieles, sino también a la rabia y al sufrimiento de los que quieren que escuchemos, escuchemos, escuchemos de nuevo, con gran discernimiento, atención y ganas de aprender», exhortó Nichols. «Solamente de esta manera sabremos responder mejor: la voz de las víctimas es la voz de Cristo, que grita desde un desierto». 

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